EL II ESCUADRON DAGGER TIENE SU PRIMER HEROE
Hoy, como todos los días, al despertar
vinieron a mi mente mil preguntas sin respuesta, para luego levantarme
y seguir con la rutina.
Los aviones habían quedado listos desde ayer
pues no se realizó ninguna misión, la orden para hoy era
configurarlos con 2 bombas de 250 Kg. BRP con cola frenada espoleta
Kappa III y 3 tanques de 1300 Lts. cada uno, lo que se cumplió
quedando alistados a las 09:00 Hs. Pero a las 10:00 Hs. nos ordenaron
cambiar la configuración y alistar tres aviones para
las 11:30 Hs.; cada aeronave debía
estar configurada con seis bombas de 250 Kg. con espoleta SSQ en la
cabeza de la bomba y con espoleta Mu de cola en la parte posterior de
la misma, colocadas en las Estaciones 3, 4 y 5, y tres tanques de 1300
Lts. en las Estaciones 2 y 6. El tiempo para realizar dicho cambio de
configuración era escaso, ya que se debía alijar el
combustible del tanque ventral, bajarlo, después sacar las
bombas que estaban colocadas, armar bombas con cola normal, colocar los
portabombas Nafgan que van en lugar del tanque ventral, colocar las
seis bombas, armas las espoletas y comprobar el perfecto funcionamiento
de todo el conjunto.
La tarea se efectuó en tiempo récord:
para las 11:15 Hs. estaba todo listo. Al informar a Operaciones, nos
ordenaron mantenernos atentos porque cada quince minutos nos
actualizarían la hora de decolaje; nadie pudo ir a almorzar,
así que el S.P. (R) Llanos, con dos soldaditos, fueron a la
parrilla para traernos algo de comer.
A las 13:00 Hs. nos confirmaron que había
llegado una orden fragmentaria que decía que debían
partir dos aviones a las 13:30 Hs., había que avisar a la
cabecera 25 pues allí se encontraban los cuatro aviones
alistados.
A las 13:15 Hs. los pilotos llegaron al lugar donde
estaban los aviones, realizaron la inspección previa al vuelo
para luego instalarse dentro de sus cabinas, verificando que todo
estaba O.K. para la puesta en marcha. Levantaron su mano derecha y con
el dedo índice hacia arriba y con una señal girando el
mismo dieron la orden para que el mecánico lanzase los tubos de
aire comprimido para la puesta en marcha del motor. Los motores se
pusieron en marcha con su ensordecedor ruido, se aumentaron las RPM
para la prueba de frenos y comprobación de trasvase y
estanqueidad de los tanques de combustible y, como todo funcionaba
perfectamente, el mecánico con sus pulgares levantados se lo
indicó a los pilotos; soltaron frenos y a las 13:30 Hs.
colocaron post-combustión y partieron saludados por todos
nosotros.
Ellos eran el Capitán Dimeglio (C-420) y el
Teniente Aguirre Faguet (C-416). Era la primera vez que no quedaba
conformado el famoso trío, pues faltaba el 1er. Ten.
Román, ellos reunían compañerismo, coraje, dotes
de excelentes pilotos y la gran suerte que los acompañaba.
Personalmente cuando salía este trío tenía una
sensación de seguridad en cuanto a su regreso, y a pesar de que
hoy faltaba uno, sentía lo mismo.
Así fue como a las 15:30 Hs. brillaron las
luces de sus faros de aterrizaje, parecían enviar un mensaje:
"aquí estamos vivos, camaradas, misión cumplida".
Aterrizaron y los recibimos con alegría y cariño,
habían atacado posiciones inglesas en las Islas Malvinas,
lanzando todas sus bombas. Con relación a este tema, cuando
llegan los aviones los armeros se dirigen presurosamente debajo del
fuselaje para sacar los alambres que quedan colgados de los
portabombas, son los seguros de espoleta y es el trofeo dado al piloto
como testimonio de su lanzamiento. La misión resultó un
éxito, provocando graves daños a las tropas de desembarco
británicas.
En pleno festejo de esta misión, se nos
informó que de los tres pilotos desaparecidos el día 24
pasado, el Mayor Puga y el Capitán Díaz lograron
eyectarse y se encontraban con vida, lamentablemente el Teniente Carlos
Castillo había fallecido al ser destruído su
avión, era nuestro primer piloto muerto. El querido "Negro",
como todos lo llamábamos, estará para siempre en nuestro
recuerdo, él dió su vida por las Malvinas como tantos
otros, ¿valdrá la pena esta entrega? sólo el
tiempo y Dios lo dirán.
A las 18:00 Hs. arribó un Guaraní G-II
con una "carga" muy valiosa para nuestro Escuadrón: el Mayor
Piuma con muchas lesiones, especialmente en uno de sus ojos, el
Capitán Donadille con dificultades para caminar, el
Capitán Díaz con un brazo enyesado y lesiones en la
columna vertebral, el 1er.Teniente Luna también con un brazo
enyesado y con el tobillo derecho y el hombro quebrados y el
1er.Teniente Senn que aparentemente se encontraba en mejores
condiciones. Los recibimos con mucho afecto, todos ellos habían
sido derribados en combate y hasta hoy no sabíamos cuál
había sido su suerte. Dios había escuchado nuestros
ruegos por ellos. Recuperarlos era muy valioso para levantar el
ánimo de los demás pilotos y el de todo el personal, ya
que de los seis pilotos derribados del II Escuadrón
Aeromóvil de San Julián, sólo uno había
fallecido.
El Parte de Guerra fue muy especial, se
mezclaron los sentimientos de alegría y tristeza al escribir
sobre la recuperación de los cinco pilotos y la
confirmación de la muerte del Teniente Castillo.
¡Qué difícil es comprender una guerra!
Hoy recibí una encomienda con cartas de mis
familiares, alentándonos y mandándome comestibles
(alfajores, chocolates, salamines, etc.). Reconozco que leer las cartas
me causa angustia y que generalmente reprimo mis lágrimas, pero
hoy cuando abrí la carta de mi señora y
encontré una foto de mi hija Romina y un cassette con su
vocecita, terminó mi valentía y lloré, la
extraño muchísimo. Sin embargo soy conciente de que si me
encuentro aquí es porque mi país me necesita y estoy
orgulloso de ser parte de esta página de la historia.