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Fundación Ford y el desguace del Estado Nacional argentino.

 
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betoel17



Registrado: 20 Dic 2009
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MensajePublicado: Jue Dic 31, 2009 5:25 pm    Asunto: Fundación Ford y el desguace del Estado Nacional argentino. Responder citando

Por Edgar Schmid – condornacional@yahoo.com.ar

1. Introducción: Una polémica por el atentado del 11 de Septiembre de 2001

En octubre/2001, con motivo del atentado del 11-S, la izquierda argentina asistió a una polémica entre dos de sus referentes. La Sra. Hebe de Bonafini (Madres), se alegró del atentado y el Dr. Horacio Verbitsky la criticó. La Sra. Bonafini imputó al Dr. Verbitsky el recibir dinero de Fundación Ford (FF) y este reconoció, con sorpresa de muchos, que quien recibe dinero es CELS, la ONG que preside. En el sitio de CELS, reconocen su fuente de ingresos:

“El CELS reconoce gratamente el apoyo brindado durante los últimos años por las siguientes fundaciones:
- Fundación Ford (Estados Unidos)
…..
- Foreign and Commonwealth Office (Gran Bretaña) y British Embassy Buenos Aires”

El objeto de este trabajo es intentar explicar el “Porqué” el apoyo de Fundación Ford – y la embajada británica - a ciertos sectores de la izquierda argentina y dentro de un proyecto global más amplio. A diferencia del libro de Carlos Acuña no se trata de enfocarse en la persona del Dr. Verbitsky sino en “quien y por qué” está detrás de él: Fundación Ford. Verbitsky sería en todo caso, la punta de un iceberg en relación a poderosos intereses a los cuales sirve en contra de instituciones del Estado Nación argentino y porqué a estas ONG les interesa el desguace de los Estados Nación. Está en juego nuestra supervivencia nacional.

“La supervivencia de una sociedad depende de su capacidad para identificar correctamente a su enemigo” Carl Schmitt

Tenemos un ¿Qué?, una ONG muy fuerte de EEUU que financia organizaciones y dirigentes de izquierda. El ¿Quién?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Cómo?, lo iremos desarrollando a lo largo de este trabajo. El ¿Por qué? y ¿Para qué?, la Hipótesis a seguir investigando, es el desguace del Estado por medio de una “izquierda” con experiencia y discurso para atacar instituciones. La subversión ya no necesita del terrorismo. Dispone de medios de comunicación, mucho dinero y expertos en guerra sicológica-cultural. La bomba y el asesinato individual son juego de chicos y hasta contra-producentes. Se pone así en práctica el axioma de Mao Tse Tung:

“El principal campo de batalla es la mente del enemigo”

2. La transformación del Poder en el mundo.

La evolución del poder ha sido evaluada por pensadores como Zbigniew Brzezinsky y Alvin Toffler quienes enseñan que si bien en la antigüedad y hasta el fin de la Edad Media, la base del poder real se sustentó sobre la propiedad y control territorial - siendo el terrateniente el símbolo del poder real - en la Era Moderna, consecuencia de las concentraciones industriales en grandes centros urbanos, el poder real quedó en manos de hombres, grupos e intereses que controlan capital y sus conocimientos dominan los procesos industriales. El motor en lo económico, social y cultural del mundo moderno han sido concentraciones de capital requeridos por la industria en su evolución durante el siglo XIX y XX que dio a la humanidad algunos de sus mejores logros científicos y tecnológicos que derivaron en mejoras materiales y sociales pero al mismo tiempo fueron causa de guerras y graves injusticias.

Quedaron superados los sistemas políticos en que el poder real lo detentaba un solo hombre.

Si bien el rey, el caudillo o el líder han signado la historia de imperios, naciones y países, el mundo se ha vuelto demasiado complejo y los mecanismos del poder real demasiado poderosos para confiarlos a un hombre. La historia demuestra que si todo depende de un hombre - Carlomagno en Europa, Napoleón en Francia o Stalin en Rusia - su voluntad, a menudo con poder casi absoluto como también la inevitable desaparición física, han hecho que imperios y naciones centrados en hombres providenciales terminaran convirtiéndose en entidades inestables y fácilmente fracturadas.

A fin del siglo XVIII comienza el paso de los Estados-Nación monárquicos a los Estados-Nación republicanos y estos son las formas de organización políticas más altas que alcanzó la Humanidad: todos sus ciudadanos participando en función del Bien Común. En estos Estados organizados comienza la división entre lo que Ferdinand Lasalle llamó Constitución Formal y Constitución Real. La Constitución Formal, es lo que Juan Manuel de Rosas llamó “el cuadernito”, ley escrita, autoridades e instituciones que de ella se desprenden. Pero la Constitución Real surge de la verdadera relación de fuerzas que operan dentro de esa sociedad. Lasalle ponía como ejemplo que en Prusia en 1860, podía haber una constitución republicana formal pero el rey y/o el cuerpo de oficiales que seguían siendo una fuerza real, se levantarían y volverían a imponer una realidad monárquica.


En el siglo XVIII comenzó otro tipo de transformación de poder, el del dinero, cuando banqueros individuales del Renacimiento como los Medici, Bardi, Peruzzi o Fugger, comienzan a ser reemplazados por Bancos Centrales como Bank of Amsterdam (1602) y Bank of England (1695). Esto se unió al desarrollo de grandes compañías comerciales como la East India Co. de Inglaterra o Verenigde Oost-Indische Compagnie de Holanda. Estas empresas, bancos y compañías comerciales, no podían manejarse en forma unipersonal y comienza a aparecer el poder del comité.

Y estos comités no sólo comienzan a dirigir sus propios ejércitos en Asia sino que están obligados a dirigir sus propios servicios de inteligencia, independientes del Estado al principio y muchas veces cuando el poder económico se transformó en “poder detrás del trono”, es posible que hasta el propio Servicio Secreto del Estado. Es posible que este “control de comité” reemplazando al control del rey, se haya consolidado en 1688 cuando los banqueros de Ámsterdam financiaron la Revolución Gloriosa en la que William III de Orange depuso a su suegro James II.

Fue quedando para las masas populares, con pensamiento concreto, la imagen unipersonal de un rey, presidente, primer ministro, como detentador del poder en una sociedad o hasta un imperio cada vez más complejo, algo que ya no corresponde a la realidad.

Hoy día comprobamos la existencia de conjuntos de hombres - bastante numerosos - que solo dentro del ámbito de esos mismos conjuntos o grupos, detentan poder real para orientar, dirigir e impulsar políticas de alcance mundial. Estos conjuntos adoptan mecanismos para que ninguno de sus miembros cobre excesiva relevancia o detente demasiada autonomía en su accionar. Se prioriza en forma permanente la consolidación y crecimiento de poder en el tiempo por encima de consideraciones transitorias de centralización en el espacio. Su estrategia es flexible y moderadamente descentralizada y aunque los países del primer mundo conforman las regiones desde dónde se ejerce el poder real sobre el planeta sería erróneo interpretar que exista una "sede" o "centro" geográfico como tal. No la tiene porque no la necesita, pues iría contra su estrategia de dispersión y globalización del poder que, gracias a las tecnologías modernas, se ha instaurado como esquema. Las telecomunicaciones y las redes informáticas permiten rediseñar totalmente la manera en que el poder político se administra.

Sería ocioso pretender determinar cuantos hombres y mujeres detentan el poder real de los comités en el mundo actual. Muy pocas personas deben conocer esto con precisión. Si tuviéramos que arriesgar una cifra, diríamos que se trata de "varios miles” de personas que ejercen influencia ocupando, la mayoría de ellas, puestos de relativamente baja notoriedad, dentro de estructuras de gran poder y alta continuidad en el tiempo. Esto último es de determinante importancia pues todo proyecto con metas a mediano y largo plazo necesita como conditio sine qua non que sus miembros ejerzan sus funciones a largo plazo y que sus reemplazos sólo se produzcan cuando se torne necesario para el correcto desenvolvimiento de esas funciones. En tales casos, esos reemplazos sólo se realizan con personas cuidadosamente seleccionadas para tal fin.

No es el objeto de este trabajo el estudio de tales comités que no son secretos: Trilateral Commision, Bilderberg Group en el Atlántico Norte, Williamsburg Group en el Pacífico Norte, Council on Foreign Relations en EEUU, con su gemelo Royal Institute of Internacional Affaires para el Commonwealth, sus similares en Europa Occidental, y una compleja red de “Think Tanks” y Fundaciones inter-conectadas y dependientes de poderosas corporaciones trans-nacionales (TNC). Solo nos enfocaremos, en Fundación Ford, por la influencia que ejerce en sectores de centro-izquierda progresista e izquierda vocinglera con aspiraciones neo-jacobinas.

No escapa a la influencia de los comités arriba citados y acá en Argentina, el muy selecto CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales) que desde su fundación el 24jun78 por Sir Henry Kissinger, se ha caracterizado por tener siempre uno de sus miembros en el gabinete nacional. Es paradójica la situación en que un presidente civil en ejercicio ordena descolgar los cuadros de otros dos ex presidentes en el Colegio Militar, con la aprobación de periodistas de Fundación Ford, pero los tres presidentes – el civil y los dos militares - han tenido/tienen un miembro del CARI en su gabinete: el verdadero poder detrás del trono al que nadie toca, ni con dictadura ni con gobierno constitucional. En la realidad el manejo del verdadero poder, de las tres fuentes de poder: dinero, fuerza e información queda en manos de comités de hombres de élites, muy cohesionadas al compartir desde posiciones de privilegios, tanto intereses como visiones comunes del mundo.

Decía Nicholas Butler, un ex presidente del Council on Foreign Relations, que

“el mundo se divide en tres clases de personas: una pequeña minoría que toma las decisiones, una minoría más grande que las ejecuta, y una muy inmensa mayoría que nunca comprenderá que pasó”

En 1971, cuando Jacobo Timerman comienza a publicar “La Opinión” define su línea editorial:

“‘La Opinión’ será de izquierda en lo cultural, de centro en lo político y de derecha en lo económico”.

El objetivo de este trabajo es intentar demostrar que Fundación Ford tiene esas mismas metas: una izquierda anti-Estado para desarraigar valores culturales, de centro para reducir la democracia del Estado Nación a un inocuo formalismo parlamentario y de derecha “libre-mercado” para afianzar el poder económico de los poderosos.

3. La Teoría de las Elites e Inteligencia de banqueros.


Cuando nos referimos a las “élites” seguimos el método del sociólogo estadounidense Wright Mills (1916-62) cuya obra completa se puede ver en el sitio y específicamente leer en “La Elite de Poder”

Mills habla de una Elite compuesta de cinco sub-élites entrelazadas entre si y cuyos integrantes pueden rotar de una a otra, pero en cuyas acciones y campos de trabajo, sus integrantes trabajan en equipo y hacia metas comunes. Es lo que en el mundo de habla inglesa se conoce como el Establishment:

Elite económica y financiera: industriales, banqueros y economistas.

Elite de Medios de Comunicación: Dueños de los multi-medios, periodistas “estrella”, anunciantes interesados, y en la elaboración de los mensajes, más en la semántica a utilizar, reciben asesoramiento de “tanques de pensadores” como el Aspen Institute de Colorado, EEUU.
Elite Universitaria: Son los rectores, decanos, presidentes de universidades prestigiosas como las pertenecientes a la Ivy League por ej., muy dependientes de los Fondos que reciben de Fundaciones como Ford o Rockefeller, sino que detecta entre los alumnos la materia gris a reclutar.
Elite Política: los representantes (diputados), senadores, gobernadores, secretarios de Estado (ministros), hasta los presidentes, que hacen su carrera en buenos términos con el Establishment y son mimados por los Medios de Comunicación. También podemos incluir los Jueces Federales e integrantes de la Corte Suprema.
Elite Militar y de Inteligencia: No solo la cúpula militar del Pentágono después de cierta cantidad de estrellas, además la cúpula de agencias como CIA, FBI, DEA, NSA, etc.

Es curioso ver como los hijos de familias de banqueros, en caso de guerra, automáticamente hacen su Servicio Militar en Inteligencia:

- Henry Morgan, nieto de JP Morgan, hizo su servicio militar desde 1916 en Inteligencia Naval y como Capitán de Fragata.

- Los hermanos Nelson y David Rockefeller cumplieron su Servicio Militar como tenientes coroneles del US Army desde 1942.

- Paul Warburg, hijo del redactor de la Ley de la Reserva Federal (20.dic.1913) y su primer presidente, también fue teniente coronel y encargado de interrogar al Mariscal Goering. El mariscal ya había trabajado en el período 1933/38 con Max Warburg – tío del tcnl y presidente del Warburg Bank de Hamburgo (y en el directorio de 100 corporaciones), que debió exiliarse en EEUU cuando el Mcal. “arianizó” la economía alemana.

- Víctor Rothschild en Inglaterra, estuvo en el MI6 durante la Segunda Guerra e incluso tras la Liberación de París la Mansión de la familia Rothschild se convirtió en sede del MI6 en Francia.

Los banqueros, ya desde la Alta Edad Media, necesitaban su propia Inteligencia para sobrevivir en Europa. A ellos recurrían los príncipes para pedir dinero y contratar mercenarios. Sabían mejor que nadie, y antes de que empiecen las guerras, cuales eran las capacidades militares de cada bando:

- La masacre financiera que hizo Nathan Meyer Rothschild en la Bolsa de Londres y al día siguiente de la batalla de Waterloo, se debió a que no solo había desarrollado un servicio de inteligencia tan bueno como el de sus rivales George y Alexander Baring, sino que le había agregado una velocidad de comunicaciones que estos carecían.

- Los golpes financieros que dio John P. Morgan en EEUU, en la segunda mitad del siglo XX, que dejaron fuera del negocio a banqueros rivales como Jay Cooke y otros, se debieron a la Inteligencia que hacía sobre bancos, empresas, políticos y periodistas.

- John D Rockefeller comenzó su Inteligencia con un “mapa” (base de datos) de EEUU, no solo de Estados sino condado por condado, que marcaba las compras de kerosene que hacían los comerciantes locales. Luego este “mapa” se fue ampliando a la situación local en lo político, social y económico. Tener tal inteligencia le permitió, a principios del siglo XX, sobrevivir a los golpes de su rival John P Morgan y sentarse a negociar en igualdad de condiciones.

- Un banquero actual como George Soros, cuando juega “contra una moneda” local – la rupia indonesia, el bat tailandés, p.ej. - necesita una gran cantidad de información sobre el país a atacar. Pero como lo demuestra el investigador alemán Wilheim Engdahl, hasta los lazos que forjó con las dirigencias soviéticas y de Europa Oriental, necesitaron de una buena inteligencia previa para conocer el precio de cada aparatchik, y cómo jugó cada uno a partir de la caída de la URSS y el desguace del aparato estatal soviético...

En el trabajo presente, si nos referimos a “élite”, lo hacemos respecto a estos hombres y organizaciones y sus vínculos tanto en EEUU como en el resto del mundo. Esta “élite” sería el “núcleo duro” de la globalización hoy en el mundo y los cambios culturales y educacionales que suceden.

4. Educación para no ver el Poder Real

Los argentinos y desde la escuela primaria, estamos condicionados para no ver este poder real que se mueve detrás del trono. De entrada en la enseñanza de nuestra historia nos inundan con miles de láminas de habitantes de Buenos Aires tirando aceite hirviendo a los ingleses, o frente al Cabildo gritando que “el pueblo quiere saber de que se trata”. Muchos llegan a tener estudios universitarios e ignoran que papel jugaron hombres como William White, el capitán Alexander Gillespie, el coronel James Burke, los hermanos John y William Parish Robertson, el Dr. John Redhead o Alexander McKinnon en esos acontecimientos y a que prócer controló cada uno de estos agentes ingleses.

El estudio de la historia argentina, para los estudiantes secundarios, comienza por los combates callejeros contra los ingleses de 1806 pero no con el estudio de cómo las redes de inteligencia del Secret Service están operando desde entonces.

Estudiamos una historia sobre lo aparente y formal, no sobre lo real, menos sobre lo oculto y real que maneja las acciones detrás de la escena. Y cuando el ciudadano común debe decidir con su voto, no está preparado para una buena elección porque, decía Tucídides:
“No se puede entender el presente (la política) sin haber comprendido el pasado (la historia)”

Quizás el hombre que más contribuyó a delinear la estrategia británica hacia el Río de la Plata, haya sido Robert Stewart Lord Castlereagh, ministro de guerra de Gran Bretaña el 01may1807 cuando ante el Parlamento de Londres enunció su Estrategia que en resumen era: Gran Bretaña renuncia a la conquista militar del Río de la Plata pero no a la conquista comercial, no le interesa quien sea el gobierno de estas tierras siempre que respete la hegemonía comercial inglesa, se involucra en conflictos internos solo cuando estén en peligro sus intereses. La Estrategia de Castlereagh se complementa con las de Canning – impedir la industrialización – , Baring – control de las nuevas repúblicas mediante la Deuda Externa - y Rothschild - control de la emisión de moneda por los Bancos Centrales. A 198 años de enunciada esta Estrategia, y pese a Malvinas, son muchos los sectores – aún los más politizados – que lo ignoran.

“Hacen de nuestra ignorancia el pedestal de su poder” Raúl Scalabrini Ortiz

Quizás las dos mayores tendencias en “educar para no ver” estén representadas por quienes propugnan la “Mano Invisible” y las “Leyes de la Historia”: Adams Smith y Karl Marx.

Cuando Adams Smith escribe su libro hacía 20 años que la East India Co. había comenzado la conquista militar de India. En él emite su célebre mito de “la mano invisible del Mercado” que todo lo dirige, más allá de las intenciones de los hombres y que esa “mano invisible” traería automáticamente el “progreso”, que las naciones y los pueblos debían renunciar a defender sus instituciones para dejar todo en manos del “Mercado”. Adams Smith omite que tanto entonces como hoy, la “mano invisible” del Mercado muchas veces – la mayoría – necesita del “puño de hierro” del Poder Militar que abre los mercados de países más débiles. Esto la East India Co. lo practicó muchas veces en India donde era el “puño de hierro” quien decidía que se producía y que no en India, y en que condiciones, como lo demuestra el historiador indio Sri Aurobindo. El uso de la fuerza militar podía ser muchas veces, costoso para emplear de entrada contra los poderosos reinos de India defendidos por poderosas castas de guerreros. Como “la guerra es la última de las políticas” (Grl. Alfred von Schlieffen), el ataque militar estaba precedido de acciones de inteligencia que provocaban divisiones y hasta guerras civiles en y entre los reinos que la East India Co. había señalado como Objetivo. Reinos muy poderosos eran debilitados y conquistados, con su Estado desguazado. Dice el historiador indio citado:

“No es que los ingleses sean mejores guerreros que los asiáticos. Cuando tuvieron que combatir en igualdad de condiciones siempre fueron derrotados. Cuando vencieron lo hicieron combatiendo en una proporción de 3 a 1. Pero ellos son maestros en un tipo de guerra que no se conocía en India: la guerra encubierta (Covered War)”

Fueron el “cerebro” del Servicio Secreto y el “puño de hierro” militar, no la “mano invisible del mercado” quienes acondicionan los países a conquistar por el capital extranjero. Otro tanto sucedió en China cuando las “guerras del opio” de 1839 y 1860, y el fomento desde Hong Kong de la Rebelión Taiping, la guerra civil más sangrienta de la Historia (30 millones de muertos), en la cual la política británica fue alternando su apoyo a uno y otro bando –rebeldes y gobierno - hasta que el Estado chino quedó tan debilitado que no pudo oponerse más a la política comercial inglesa: el “Libre comercio” de opio.

Así como “a la derecha” se cree en “la mano invisible”, “a la izquierda” – Karl Marx – se cree en las “leyes objetivas de la historia”, fuerzas independientes de la voluntad de los hombres. Marx veía al mundo desde Londres y estaba convencido del papel “civilizador” de esa burguesía.

“La burguesía rompe a cañonazos las cadenas que se ponen en los ríos para impedir el libre comercio”

Nada describe mejor a la batalla de Vuelta de Obligado librada solo tres años antes. Marx creía que la burguesía se imponía en lo que serían los países coloniales y semi-coloniales, sólo por ser “burguesía”, no por tener un poder militar y servicio de inteligencia del que carecían estos países que convertirían en colonizados o dependientes. Marx estaba convencido que en India la burguesía inglesa era revolucionaria frente a formas pre-capitalistas de producción y por eso fue abogado del colonialismo.

Los hispano-americanos comprobamos las limitaciones de Marx para analizar nuestra Historia cuando accedemos a su trabajo sobre “Bolívar”. En su última parte, desde 1824 en adelante, nada dice de las conspiraciones inglesas para someter a Colombia a la Deuda Externa, de la puesta fuera de la ley, por parte de Bolívar en 1827, de sociedades y logias secretas, y por parte de éstas del intento de magnicidio contra el propio Bolívar, se salvó de milagro, y culminó en el derrocamiento del Libertador y su consecuente muerte en el destierro.

Tanto Adams Smith como Karl Marx creen y coinciden en que la Fuerza Objetiva que abre los mercados es solo la económica; la revolución industrial inglesa en el siglo XIX, o globalización del siglo XXI. Es un error. La “mano invisible” necesita del “puño de hierro”, poder militar que le abra los mercados, sea en Hong Kong en 1840 o en Bagdad en 2003. Este puño solo se utiliza en última instancia cuando fallan las guerras secretas de los servicios de inteligencia, sea contra Bolívar o los príncipes del Indostán.

Ni por “derecha” ni “izquierda”, los argentinos estamos preparados para “ver” las fuerzas reales que se mueven detrás del Trono. Si en las Universidades alguien habla de estas fuerzas, los profesores de derecha e izquierda reaccionan al unísono: “Eso es Teoría Conspirativa”. Es uno de los dramas que sufrimos: no estar capacitados para entender al mundo real. Si “todo depende del color del cristal con que se mira” la educación cumple así en poner “los cristales de color” para que veamos la realidad con el color que conviene a quienes manejan la educación y, como en la caverna de Platón, y serán muy pocos los dispuestos a cambiar los cristales para volver a observar la realidad. Son estos “cristales” los que impiden ver el papel que juegan en la Historia los servicios de inteligencia, logias, mafias y hasta células revolucionarias y/o subversivas.

A la muy poca competitividad de nuestra economía y la clase dirigente, se suma la ceguera de los sectores universitarios incapaces de ver los reales peligros que nos acechan. Esto hace que nuestro futuro como nación sea altamente dudoso.

5. Zbigniew Brzezinsky: Profeta del cambio de Era y destrucción de los Estados.

Zbigniew Brzezinsky aparece en escena en uno de los momentos más oscuros en la Historia de los Estados Unidos: la Guerra de Vietnam. En medio del profundo pesimismo, cuando la clase dirigente de la super-potencia estaba perdiendo prestigio estratégico – y crecía la propaganda de la superpotencia rival respecto a la “inevitabilidad” de su victoria – en ese momento “Zbig” sabe mirar todo el entorno mundial y darse cuenta del profundo cambio que se está dando en lo tecnológico y del cambio político y cultural que trae aparejado, que Vietnam es una mera coyuntura, que lo importante no es revertir ese resultado militar sino mantener a EEUU a la vanguardia del cambio y como pueden desaparecer los Estados que no se adecuen a ese cambio.


Eso distingue a “Zbig” como estratega de un nuevo tipo de guerra y hace que tanto el Grl. Westmoreland como el Grl Nguyen Vo Giap, o el “Che” Guevara, queden como estrategas obsoletos. A su obra “Zbig” la llama “Between two Ages” porque hace un paralelo entre el fin de la Edad Media europea y la época actual., donde a la aparición de la artillería corresponde la energía nuclear, la imprenta a los medios de comunicación satelitales, la navegación hacia tierras extra-europeas a la exploración aero-espacial. “Zbig” se da cuenta que EEUU está a la vanguardia del cambio tecnológico:

“Estados Unidos es el principal propagador global de la revolución tecnotrónica… el comunismo… no hace más que capitalizar frustraciones y aspiraciones nacidas de la influencia que Estados Unidos ejerce en el resto del mundo. Estados Unidos es el centro de la atención, la emulación, la envidia, la admiración y la animosidad mundiales. Ninguna otra sociedad inspira sentimientos tan vehementes”

La Estrategia para EEUU correcta ya no es combatir por un pedazo de terreno – Vietnam - sin mayores recursos naturales estratégicos: no deja de ser una guerra colonial del siglo XIX.. Lo correcto es concentrar todos los recursos en dominar las nuevas tecnologías que permitan el control del mundo. A fines de los años ‘90, el Gral. Nguyen Vo Giap reconoció esto como “colonialismo informático” admitiendo que él se había preparado para combatir al “viejo colonialismo”, pero no a este.

Es en el siglo XIV cuando se decide la caída de los feudos – por poderosos que fueran – y su reemplazo por Estados-Nación. Ya no eran viables los viejos Estados-feudo, pequeños e incapaces de producir, financiar y mantener ni su propia artillería ni sus ejércitos nacionales profesionales. Tampoco lo serán las defensas de estos, viejas murallas perpendiculares de castillos y ciudades. A la sombra de esos Estado-Nación se desarrollan poderosas corporaciones que, llegado el momento, han crecido tanto que el Estado-Nación deja de ser una protección para convertirse en corset que deben romper para seguir expandiéndose. Los cambios producidos en el transporte y comunicaciones tienen repercusiones geopolíticas. Dice “Zbig”:

“El concepto de interés nacional – fundado sobre factores geográficos – animosidades o amistades tradicionales, la economía o consideraciones de seguridad – implicaba un grado de autonomía y especificidad que solo era viable mientras las naciones estaban suficientemente separadas, en el tiempo y el espacio, hasta el punto de contar con el margen de maniobra y la distancia necesarios para conservar sus entidades independientes”

“Zbig” advierte que la expansión del comercio trae apareados los cambios de lealtades sobre los que se basó el Estado-Nación. Sectores que hasta hace poco estaban comprometidos con el desarrollo del mercado interno, la defensa de este es uno de los pilares del nacionalismo, ahora encuentran más rentable comerciar con países en las antípodas y en base a eso cambian la lealtad con los productores-consumidores con-nacionales para desarrollar un mercado en las antípodas del planeta.

Tomemos a Argentina como ejemplo. Hasta hace pocas décadas productor y exportador neto de toda clase de alimentos de zona templada, el hambre era algo impensado. La aparición de China como mercado consumidor de soja, hace que la diversidad de cultivos comienza a disminuir y Argentina se vaya convirtiendo en mono-productor de soja. Por parte de los involucrados en la producción-exportación de soja cambia la lealtad hacia los consumidores nacionales para dedicarse a los consumidores chinos. La economía mundial depende cada vez más de la mano de obra china que debe ser alimentada con carnes de pollos y cerdos chinos. Estos pollos y cerdos necesitan forrajes y la soja argentina es uno de estos. La lógica de la globalización es implacable, se puede prescindir de los argentinos, pero no de los pollos y cerdos chinos necesarios para alimentar al taller del mundo.

Se hace más difícil para los políticos locales – por honestos que sean – poner coto a estos avances del mercado internacional sobre la situación nacional en declive. Dice “Zbig”: “el proceso político global emergente diluye cada vez mas los límites tradicionales entre la política interna y la internacional” Argentina, país chico y con peso cada vez menor, va en camino a ser lo que “Zbig” califica de “mini-estado”:

“los mini-estados se eclipsan a la sombra de las corporaciones internacionales multimillonarias del dólar, los grandes bancos y las organizaciones supranacionales de tipo religioso o ideológico y las nuevas instituciones internacionales que en algunos casos “representan” los intereses de los pequeños jugadores (por ejemplo las Naciones Unidas) y en otras enmascaran al poder de los grandes (por ejemplo el Pacto de Varsovia o la OTASO)”

Se podría argumentar que los ciudadanos de los “mini-estados” también podrían esforzarse por elegir auténticos y sobre todo honestos representantes que defiendan el interés nacional frente a estas poderosas fuerzas multinacionales. En especial cuando las políticas de los mini-estados tienen cada vez más rasgos mafiosos. Pero “Zbig” es conciente que las políticas conforme a los intereses multinacionales, y ciudadanías indefensas por carencia de legítimos representantes, termina provocando reacciones anárquicas. En ese caso, los intereses multinacionales deben elegir y

“se acepta que es inevitable un cierto grado de criminalidad: en consecuencia, en aras del orden (de las multinacionales) el delito organizado es generalmente preferible a la violencia anárquica (popular), y se convierte, indirecta e informalmente, en una prolongación del orden”

Sigue “Zbig”:

“Las guerras urbanas del hampa no provocan mucha indignación moral, y tampoco se interpretan como graves amenazas para la paz social. Solo se combaten con empeño los estallidos de violencia que apuntan contra esa paz, corporizada en la vida humana y en los grandes intereses creados: por ejemplo bancos, negocios o propiedades privadas. Asimismo, en las regiones más avanzadas del mundo el establishment y la clase media de la “ciudad global” tienden a ser indiferentes a los conflictos del Tercer Mundo y a interpretarlos como rasgos inseparables del bajo nivel de desarrollo… siempre, claro está, que dichos conflictos no repercutan sobre las relaciones entre los países más poderosos. En consecuencia, las guerras del Tercer Mundo parecen tolerables mientras su escala internacional se detenga por debajo de la amenaza general a los grandes intereses”

El mecanismo es similar al que Dashell Hammet describe en su policial “Cosecha Roja”: el establishment, dueños de la fábrica de la ciudad, trae una mafia de afuera porque el sindicato tiene mucho poder. La huelga y el sindicato son quebrados y el resto de las actividades de la ciudad cae en manos de la mafia. Los intereses multinacionales prefieren una clase política mafiosa que tolere sus acciones, a una clase política que los enfrente. La corrupción es inherente al sistema. No escaparon a “Zbig” las “debilidades” de los Estados comunistas de Europa Oriental y China. No era en la burocracia política-militar donde puso su atención sino en sectores universitarios donde veía grupos sociales sensibles a la globalización. Lo que impacta es la forma en que, con 15 años de anticipación, adelanta la llegada de los Yeltsin y Gorvachov al poder:

“Habrá que esperar hasta comienzos de la década de 1980 para que los primeros líderes políticos totalmente poststalinstas ingresen en el ruedo político. Un dirigente político ambicioso que tenga 45 años en 1980 debió tener solo 18 años cuando murió Stalin y 21 cuando empezó realmente la desestalinización. Aunque probablemente su generación encontrará el acceso al poder bloqueado por dirigentes políticos diez e incluso veinte años mayores (los Polianskis, Shelepins, Semijastis, Tolsitkovs de hoy), reclamará influencia desde los rangos inmediatamente inferiores a los del Comité Central. Dados el clima domésticos y mundial más versátil en el que habrán madurado, su mayor educación y el carácter quizás mas flexible de los Estados vecinos de Europa Oriental, es muy posible que la élite política emergente esté menos convencida de que el desarrollo social necesita de la fuerte concentración de poder político”

Notable muestra de prognosis estratégica y 15 años de anticipación a la perestroika.

Resumen: Frente a las concepciones marxistas de Frederick Engels y Lenin en el sentido de que los nuevos estados socialistas serían más fuertes que los estados burgueses para enfrentar las fuerzas del capitalismo, “Zbig” advierte que las mejoras tecnológicas en transporte, comunicación y comercio – quizás desde que Vasco da Gama llegó a India – son la fuerza que a la larga determina el destino de los Estados, por fuertes que estos hayan sido en la Edad Media.

Estados como el Imperio del Gran Mogol y otros de India, la China de los mandarines, todos ellos Estados ricos, grandes y con fuertes ejércitos, sucumbieron ante el avance de los europeos que disponían de galeones y monopolios de comercio. En la Era actual, ni la Unión Soviética de Stalin o la China de Mao, pueden abrirse al mundo sin sucumbir de una u otra forma. Con posterioridad a su trabajo “Entre dos Eras”, a “Zib” le fue encomendado por los hermanos Rockefeller, la organización de la Trilateral Comission, una muy poderosa élite que fue fundada en 1973, integrada influyentes empresarios de América del Norte, Europa Occidental y Japón. Basta analizar su membresía para darse cuenta de su poder.

6. Las Fundaciones Exentas de Impuestos y el Poder Real del mundo actual.

El objeto de este trabajo, rol de Fundación Ford en el desguace del Estado argentino y otros, nos hace estudiar el entorno en que se mueve. A fines del siglo XIX hubo una pequeña élite económica que condujo a EEUU de país rural a la de potencia industrial. Esta élite fue absolutamente despiadada para imponer su concepto de “capitalismo salvaje” y llegó a ser conocida como “barones ladrones” (Robber barons). Muchas de estas fortunas estaban sometidas a la presión de muy altos impuestos a la riqueza y ganancias. Para esta élite - Carnegie, Rockefeller, Vanderbildt, Harriman, Morgan etc. - las fundaciones tenían varias ventajas: a) poner su fortuna a salvo de la política impositiva, b) construir la imagen de “filántropos”, c) levantar, en base a becas y donativos, lazos hacia las universidades para reclutar “materia gris”, d) mediante este avance hacia lo cultural y educativo, transformar aún más su poder económico en poder político.

Escribe Bill Banyan a propósito de Rockefeller pero también válido para otros magnates:

La base para la filantropía de Rockefeller Senior, según el biógrafo de Rockefeller Ron Chernow, era su "fe mística que Dios le había dado dinero para beneficio de humanidad" Rockefeller era un Bautista devoto, y su religión determinó mucha de su filantropía temprana. Él también fue influenciado por el argumento de Carnegie que el rico debe usar su dinero para suavizar las tensiones sociales que provienen de la desigualdad creciente, en lugar de solo dejar a sus herederos gastar en estilos de vida hedonista. Carnegie escribió en la North American Review (junio1889) que "El hombre que muere así rico muere desgraciado." Inspirado por la misiva de Carnegie, Rockefeller se embarcó en un vigoroso programa de filantropía, aunque él evitó regalos directos a los necesitados. Citando la necesidad de "abolir males destruyéndolos en la fuente", él ingresó a raudales su dinero en instituciones educativas y esperando que sus graduado habrían "ampliado su cultura más lejos y más ancho." Rockefeller no era voluntario de perturbar la jerarquía social, subscribiendo la visión darwiniana que aquéllos al fondo de la cadena alimenticia estaban allí debido a los defectos de personalidad y "debilidad de cuerpo, mente o carácter, voluntad o temperamento" -- aunque él creyó que a través de su generosidad él pudiera crear el requisito de "personalidad fuerte" entre los débiles, llevando a "la distribución más amplia de riqueza". Para Rockefeller, cambiar la forma de pensar de las personas - en lugar de sus circunstancias materiales - era la causa más digna.”

Escribe Carol Quigley:

“(estas élites de Wall Street) debieron adaptarse a una buena cantidad de acciones gubernamentales muy adversas para el gusto del grupo. La principal de esta ocurrió con la ley impositiva… y sobre todo con el impuesto a la herencia. Estas leyes impositivas llevaron a las grandes fortunas de Wall Street a refugiarse en las fundaciones exentas de impuestos, las que se convirtieron en un nexo importante en la red del ‘establishment’ entre Wall Street y la Ivy League y el gobierno federal”.

Quigley describe con mucho detalle, en página 937, como estas élites lograron el control de Harvard, Yale, Columbia y Princeton. Eustace Mullins:

"El Orden Mundial controla a los ciudadanos de Estados Unidos a través de Fundaciones Exentas de Impuestos. Estas Fundaciones crean e implementan políticas del gobierno a través de miembros de su personal en posiciones en los departamentos ejecutivo, legislativo y judicial. Las Fundaciones crean política educativa a través miembros de su personal en cada nivel del Sistema Educativo. Las Fundaciones controlan la doctrina religiosa a través de miembros de su personal en posiciones clave en las principales Fundaciones llamadas religiosas”

7. Aparece Fundación Ford: la Guerra Fría Cultural

Ford Foundation (Headquarters)
320 East 43rd Street
New York, NY 10017 USA
tel: (212) 573-5000 - fax: (212) 351-3677

Resume Red Voltaire (Francia):

“La Fundación Ford fue creada en 1936 por Henry Ford. Antisemita militante, publicó “El Judío Internacional”. Figura legendaria de la industria automovilística, apoyó proyectos totalitarios del siglo XX: financió el nacional-socialismo alemán antes de 1933, fue condecorado por el canciller Hitler con la Gran Cruz del Águila Alemana en 1938 y proveyó una buena parte del capital del químico IG Farben, fabricante del gas Zyklon B. Desde los años 30 construyó también las primeras fábricas de autos para Stalin, en Gorki, y durante los años 50 y 60 continuó fabricando en la URSS los vehículos destinados al ejército norvietnamita”.

Después de su muerte su fundación adquiere su máximo esplendor cuando hereda 70 millones de dólares de las empresas Ford y se convierte en la mayor asociación filantrópica del mundo. Como afirma Henry Ford II, presidente del consejo de administración, los años 1949-1950 “marcan un viraje en la historia de la Fundación Ford”. Cuando Estados Unidos accede al rango de súper-potencia mundial se ve obligado a librar una batalla política, ideológica y cultural en dos frentes: el Frente Derecho y el Frente Izquierdo.

A la Derecha el general George F. Kennan, ex embajador en la Unión Soviética hace campaña para persuadir a sus compatriotas de que el peligro rojo es mucho mayor que la amenaza nazi y llama al presidente Truman a no desarmarse sino a ocultar la maquinaria de guerra americana y prepararse para un nuevo enfrentamiento. Logra convencer al secretario adjunto de Guerra, John J. McCloy, de no desmantelar los servicios secretos en funciones durante la Segunda Guerra Mundial, sino adaptarlos a los nuevos tiempos. Es el teórico del «stay-behind», red compuesta inicialmente por ex agentes alemanes de las redes del General Reinhard Gehlen, Jefe de Inteligencia en el Frante Ruso, que permanecieron detrás de la línea del frente al producirse la capitulación del Reich y que luego aprovechados por los anglo-norteamericanos para continuar la lucha contra la influencia comunista en Europa. La organización Gehlen sirvió de base para el actual BND.

Asimismo, un grupo de industriales reunidos alrededor del jurista H. Rowan Gaither Jr logró impedir el desmantelamiento del servicio de investigación y desarrollo de la Secretaría de Guerra, privatizándolo y bautizándolo como Rand Corporation (Rand es Research And Development). Llevando a término esta lógica, Kennan crea una estructura permanente y secreta del aparato de Estado a través del National Security Act, validado por el Congreso en 1947. Se instituye CIA, Consejo de Seguridad Nacional y Estado Mayor Inter-armas. Este dispositivo tiene además un plan de intervención pública, promovido por el general George C. Marshall, en forma de préstamo para la reconstrucción, que es otorgado a los Estados europeos bajo la égida de Washington y cuya implementación es confiada a Paul G. Hoffman.

En el Frente Interno se desarrolla la política del Senador Joseph McCarthy – caza de brujas – y al exportarse al Tercer Mundo, trae la consecuencia de calificar como comunista a muchos que tenían reivindicaciones nacionalistas - Guatemala e Irán p. ej. – mientras se sostenían dictaduras pro-EEUU. Esta política de derecha a ultranza era impracticable en Europa Occidental, al Oeste del Muro de Berlín. No solo países como Francia e Italia contaban con poderosos Partidos Comunistas, y experiencia en todo tipo de guerra, desde la cultural a la partisana, sino también era común en toda Europa Occidental la presencia de fuertes partidos socialistas aún con mayor tradición y organización que los comunistas y tampoco aceptarían esta política como no habían aceptado el fascismo recién derrotado.

La política que se imponía en Europa era dual y compleja, muchas veces requería cerrar los ojos ante las necesidades actuales y ricas experiencias previas de los nuevos aliados. Máxime cuando de hecho, el Ejército Rojo de Stalin era el vecino inmediato y “a tiro de piedra” tras la Cortina de Hierro. Se optó, a diferencia del Tercer Mundo, por dividir la izquierda sin perseguirla, y por ello reforzar la izquierda propia en desmedro de la izquierda stalinista. Como demuestra la historiadora Francis Stone Saunders, comienza a desarrollarse un Frente Izquierdo, en que la orientación e implementación de la maniobra estuvo a cargo de CIA, pero como organismo estatal, sujeto a la revisión del Comité de Inteligencia del Congreso de EEUU, también los fondos destinados a esta estarían bajo revisión del Congreso. Si los fondos salían de una entidad privada como Fundación Ford, estaban fuera del escrutinio del Congreso. Así Ford Found se convierte en un “Cold Warrior” dedicado a fortalecer toda variable de la “izquierda no-stalinista”, incluso trotskista, se deben tomar medidas para evitar que la maniobra no sea sospechada por macartistas que solo ven “blanco y negro”. A partir de ese momento, Fundación Ford comienza a acumular una gran experiencia e información en sus contactos con la izquierda europea en sus distintas variantes.

La nueva dimensión financiera de Fundación Ford en 1947 desarrolla sus ambiciones. Para redefinir sus objetivos, el consejo de administración decide, en el otoño de 1948, encargar

«un estudio detallado (...) a personas competentes e independientes que sirva de guía sobre la forma (...) en que los fondos ampliados de la Fundación pudieran ser utilizados lo mejor posible en aras del interés general».

La mayoría de las fundaciones que prosperan al final de la guerra gastan la mayor parte de su presupuesto en programas nacionales. Fundación Ford gasta, de 1951 a 1960, 32,6 millones de dólares en programas educativos, 75 millones para la enseñanza de economía y gestión, y cerca de 300 millones para hospitales y escuelas de formación en medicina. La comisión creada al efecto es presidida por H. Rowan Gaither Jr, quien acaba de crear Rand Corporation gracias a las garantías bancarias de Fundación Ford. Gaither había sido administrador del MIT durante la guerra y se había codeado con los físicos del Manhattan Project. Aconsejado por esta comisión, el consejo de administración lleva al director del Plan Marshall, Paul G. Hoffman, al puesto de presidente de la Fundación, función que asume el 1º de enero de 1951. Según el periodista Volker R. Berghahm, este encarna «el papel más amplio e internacional concebido por el informe Gaither para la Fundación» . La pauta ha sido trazada: paralelamente a la red stay-behind en el campo político y al Plan Marshall en el económico, la Fundación Ford será el brazo cultural de las redes norteamericanas en Europa.

En el informe anual de 1951, Henry Ford menciona la “creación de condiciones para la paz”. Este programa tendría como objetivo

“tratar de reducir las tensiones exacerbadas por la ignorancia, la envidia y la incomprensión” y “aumentar la madurez del juicio y la estabilidad de la determinación en los Estados Unidos y en el extranjero”.

Hoffman organiza un equipo dedicado a promover esta idea de «condiciones para la paz». Junto a él se encuentra Rowan Gaither, también Milton Katz, su ex asistente en la administración del Plan Marshall (ECA) y Robert M. Hutchins de la universidad de Chicago. A partir del 1º de enero de 1952 el equipo es reforzado por otro consultor de la ECA, Richard M. Bissell Jr. El 15 de julio de 1952, el presupuesto de los programas internacionales de la Fundación Ford se aproximaba a los 13,8 millones de dólares, es decir, la mitad de la suma destinada a los programas nacionales.

En marzo de 1952, Richard M. Bissell redacta un texto de dieciséis páginas titulado «Crear las Condiciones para la Paz», en el que fija los lineamientos del próximo programa. Según el documento, «el objetivo de la Fundación debe ser contribuir a la creación de un contexto en el cual sea posible para Occidente, gracias a la nueva posición de fuerza militar que está llevando a cabo, negociar una paz justa y honorable con el Este».


Esto pasaría por “una discusión sobre el desarme” que condujera a la negociación y todo suscitaría “una opinión pública favorable” al proceso. Bissell rechaza la idea de confrontación directa, pero no cree en la posibilidad de desarme ni de verdadera paz. Piensa más bien “que se puede vivir en el mismo mundo que los rusos sin ir a la guerra contra ellos a pesar de las profundas y constantes diferencias de mentalidad e intereses”. En cuanto a esto crea una doctrina cercana a la de la “coexistencia pacífica” preconizada por Kruschev tras la muerte de Stalin en 1956.

El proceder moderado de Bissell se aplica de forma idéntica a nivel nacional: en su opinión, “el estado de opinión que prevalece en los Estados Unidos es demasiado tenso y emocional, demasiado cercano a una guerra religiosa”. Por lo tanto se opone al maccartismo, pero aconseja prudencia. Considera que todo proceder ostensible en cuanto a la idea del desarme podría ser malinterpretado en el plano interno, pues la opinión pública no estaba preparada para pensar en un sistema en el que no hubiera “ni guerra ni paz”.

Bissel propone que Fundación Ford no se enfrasque públicamente en un combate de esa índole, sino que trate de poner en marcha su idea reuniendo datos y contactando especialistas en relaciones internacionales. En este contexto, Hoffman recurre al ex secretario adjunto de Guerra, John J. McCloy (quien ha pasado a ser presidente del Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo, antecesor del Banco Mundial) quien se une a la Fundación con uno de sus colaboradores: Shepard Stone. Según Volker R. Berhahn, desde sus orígenes la iniciativa de la Fundación Ford iba más allá del simple desarrollo

“de un contrapeso para el anticomunismo macartista replegado en sí mismo o de un combate de Guerra Fría por medios más sutiles. Dado que los Estados Unidos se habían convertido en una potencia mundial y que la opinión pública mundial no estaba aún lista para los desafíos por venir, el objetivo era crear las bases populares de una política exterior democrática que sería llevada a cabo por las élites de la costa oriental y asegurar que las mismas no perdieran terreno frente al nuevo resurgimiento de las políticas populistas y de aislamiento”.

Consultando las distintas fuentes es difícil – dadas las estrechas relaciones – determinar exactamente por donde pasan los límites entre lo que es una operación de CIA como organismo estatal y lo que es una Operación de Ford Foundation como organismo privado, y en espacial cuando hay gran movilidad entre los funcionarios de uno y otro que se intercambian puestos y parece una puerta giratoria en la cual se entra y sale constantemente. Lo peligroso de Fundación Ford es la gran cantidad de experiencia, contactos, información, que ha reunido durante la Guerra Fría al sostener todas las variantes de izquierda no stalinista. De última, los stalinistas se caracterizaron por intentar construir estados fuertes. Las izquierdas que patrocina Fundación Ford no pueden tomar el poder – es la socialdemocracia con la que rompió Lenin en 1914 porque no se opuso a la guerra mundial - pero a largo plazo hacen ingobernable a cualquier Estado, su control sindical es innegable.

8. El empleo del “Soft Power” contra el Estado-Nación.

“(el Nuevo Orden Mundial) tendrá que ser construido desde abajo hacia arriba, más bien que de arriba hacia abajo. Parecerá un gran ruido, un zumbido, una confusión... Pero será una emboscada contra la soberanía nacional, erosionándola pedazo a pedazo. Pero se logrará mucho más que el clásico ataque frontal”. Richard Gardner, Revista Foreign Affaires del Council on Foreign Relations, Abril-74

“Guste o no, tendremos un Gobierno Mundial. La única cuestión es si será por concesión o por imposición” James P. Warburg

«El "soft power" es la capacidad de obtener lo que se quiere seduciendo y persuadiendo a los demás para que adopten nuestros objetivos. Se diferencia del "hard power", que es la capacidad de utilizar las zanahorias y los garrotes de la potencia económica y militar para que los demás se plieguen a nuestra voluntad». Joseph S, Nye Jr., International Herald Tribune, 10 de enero de 2003.

Al salir parcialmente a luz las relaciones entre la Fundación Ford y la CIA durante el escándalo ligado al financiamiento del Congreso por la Libertad de Cultura, la Fundación Ford se vio obligada, en los años 80, a cambiar de estrategia.

La presidenta de la Fundación es Susan Berresford, miembro del comité ejecutivo del Chase Manhattan Bank. Ella ocupa también un puesto en el comité americano de la Comisión Trilateral de David Rockefeller, junto a Zbigniew Brzezinski y Madeleine Albright. Es también miembro del Council on Foreign Relations, que recibió una donación de 100,000 dólares «para desarrollo de una Council Task Force sobre el terrorismo».


Si durante la Guerra Fría los cuadros de F. Ford y de CIA eran intercambiables, los directores y administradores de la Fundación se reclutan hoy en medios llamados «liberales de izquierda», en EEUU, y esperan difundir el modelo de «democracia de mercado». Claro, estos «liberales» no son defensores de la libertad sino de la desregulación y su concepto de democracia no se basa en el mercado. Si tales conceptos no fueran ambiguos no haría falta tanto dinero para promoverlos. La lucha actual de la Fundación Ford no tiene nada que ver con el peligro comunista. Ahora se trata de formar a futuros dirigentes del mundo entero para hacerlos compatibles con el pensamiento económico de la Trilateral Commission y garantizar que quienes se opongan a su hegemonía no lleven su retórica más allá de los simples epítetos de campaña electoral.

A quienes hoy tienen más de 40 años y fueron educados en la mentalidad de “Guerra Fría” – Izquierda vs. Derecha – se les hace difícil cambiar sus paradigmas mentales, y “des-aprender” lo inculcado en ese período de 45 años cuando Argentina tuvo también su parte en el conflicto y su “Guerra al Terrorismo”. Lo peor que nos puede pasar es, como la mujer de Lot, vivir mirando hacia atrás hasta convertirnos en una “estatua de sal”.

La Guerra Fría nació como conflicto entre Estados y en ambos bandos se buscaba tener Estados más fuertes que el otro. Interin, entre el principio y fin de la Guerra Fría sucedió la revolución tecnológica y el mérito de “Zbig” fue advertirla apenas se iniciaba. Terminada la Guerra Fría con la implosión del Estado Rival y superpotencia, junto con una serie de Estados que se movían en su órbita, se llega a la situación que muchas de las corporaciones transnacionales son mucho más poderosas que muchos Estados:


General Motors 178,2 Singapur 96,3
Dinamarca 161,1 Toyota 95,2
Tailandia 157,3 Israel 92
Ford 153,5 General Electric 90,8
Noruega 153,4 Filipinas 83,1
Mitsui & Co 142,8 IBM 78,5
Polonia 135,7 NTT 77
Africa del Sud 129,1 Axa – UAP 76,9
Mitsubishi 129 Egipto 75,2
Royal Dutch Shell 128,1 Chile 74,3
Itoshu 126,7 Irlanda 72
Arabia Saudita 125,3 Daimler-Benz 71,5
Exxon (Esso) 122,4 British Petroleum 71,2
Wall Mart 119,3 Venezuela 67,3
Ford 100,1 Groupe Volkswagen 65,3
Grecia 119,1 Nueva Zelandia 65
Finlandia 116,2 Unilever 43,7
Marubeni 11,2 Pakistan 41,9
Sumimoto 109,3 Nestle 38,4
Malasia 97,5 Sony 34,4
Portugal 97,4 Nigeria 29,6
Tabla en miles de millones de dólares

Para entender la naturaleza del conflicto hay que entender que este no es conflicto entre Estados sino entre Corporaciones y Estados. Es una consecuencia lógica que estas y otras corporaciones busquen más poder aún, intenten remodelar el mundo a su imagen y semejanza, y para ello se agrupen en organizaciones como la Trilateral Comisión, en la cual y desde su fundación aún está “Zbig”. La consecuencia es la transformación más grande del Derecho Internacional desde la Paz de Wesfalia en 1648.

Hay casi unas 200 Corporaciones Transnacionales mayores cuyo objetivo es actuar a través del mundo, llevando inversiones y capitales de un país a otro sin ningún tipo de barrera por parte de los Estados. Se llega a una competencia entre países pobres para ver quien ofrece “mejores condiciones” y que las multinacionales inviertan. Estas “mejores condiciones” incluyen costos salariales lo más bajo posible, ausencia de leyes de protección laboral y ecológicas, exenciones de impuestos, etc. De nuevo, el paradigma a alcanzar – a nivel mundial - sería la forma en que la East India Co. británica manejó la conquista y explotación del Indostán como propiedad privada, comprendiendo los actuales territorios de India, Pakistán, Nepal, Bangla Desh, Sri Lanka, Myanmar, Malasia y Singapur.

El antagonismo entre corporaciones transnacionales – que buscan eliminar toda traba por parte de los Estados y en nombre de “la libertad” (de mercado) buscan la libertad del lobo en el corral de ovejas – y por otra parte diferentes pueblos del mundo con grandes recursos naturales, y que quieren mantener el Estado-Nación para defenderlos. El Estado-Nación republicano es la forma más alta de organización alcanzada por los pueblos en su Historia. Sólo en un Estado de este tipo se puede alcanzar lo que Abraham Lincoln definía como Democracia: “El gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”.

Este ataque contra el Estado-Nación es en paralelo: 1) Hacia los resortes que hacen a su Soberanía interna, 2) Hacia la Cultura e instituciones culturales populares.

- 1. Hacia los resortes de su Soberanía interna, podemos enumerar: la política de emisión de moneda y costo del crédito, régimen aduanero, cesión de competencia a los tribunales internacionales.

- 2. Hacia la cultura de cada pueblo por parte de distintas ONG especializadas.


Ataque a Por parte de
Resortes del Estado
Emisión de moneda
Defensa Aduanera Fondo Monetario Internacional
Banco Mundial
Organización Mundial de Comercio
Cultura Popular ONG’s especializadas
Ford Found
Greenpeace
Amnesty Intl
Transparency Intl
Human Right Watch, etc.

9. Cultura y superestructura para Fundación Ford.

«Sobre las numerosas formas de propiedad, sobre las condiciones sociales de la existencia, se erige toda una superestructura de sentimientos (empfindungen), ilusiones, hábitos de pensamiento y concepciones de vida variados y peculiarmente conformados. La clase en su totalidad las produce y configura a partir de su fundamento material y de las condiciones sociales correspondientes. La unidad individual hacia la cual fluyen, a través de la tradición y la educación, puede figurarse que ellas constituyen las verdaderas razones y las verdaderas premisas de su conducta» (Karl Marx - Selected Works, I, pp. 272-273).

Es difícil explicar la relación entre Estructura Productiva, Superestructura Cultural, y Estado, sin recurrir a los trabajos de Karl Marx, el primero que escribió sobre dicha relación. Y tampoco se pueden evadir las teorías de Antonio Gramsci sobre lucha cultural previa a la toma del poder.

“No hay proyecto de poder sin proyecto cultural” dice el RP Alberto Altamira SJ. Lo difícil de comprender, en especial para quienes por inercia siguen pensando con mentalidad “guerra fría” en términos “derecha-izquierda”, es que ahora, si bien se toman categorías “gramscianas” por los activistas de izquierda cuando la Guerra Fría, el objetivo ya no es instalar gobiernos y Estados “de izquierda” sino desguazar los Estados en beneficio de Corporaciones Multinacionales. Hace 30 años, China y Vietnam estaban “a la izquierda” del resto del mundo, y hoy son los grandes receptores de empresas capitalistas.

El Estado-nación con contenido republicano y como comunidad racional es el logro más alto alcanzado para resolver los problemas que afectan a un pueblo. Así, las instituciones culturales son funcionales en la medida en que amalgaman y ayudan a superar las distintas contradicciones internas de ese pueblo. La legitimidad de un Estado Nación depende de los esfuerzos en pro del Bien Común. Para el Estado Nación más avanzado – con gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo – empleamos la definición de “Pueblo” de San Agustín: "un conjunto de seres racionales asociados por la concorde comunidad de objetos amados". Lo que San Agustín llama concorde comunidad, hoy día la podemos llamar cultura y/o identidad nacional.

Como demostró en un sentido la re-unificación de Alemania en 1989 y en sentido opuesto la secesión de Yugoslavia o la disolución de URSS, cuando un pueblo tiene una fuerte identidad cultural, por fuerte que sean los Estados en que ha sido dividido, tarde o temprano termina unificado, y al contrario, por fuerte que haya sido el Estado (yugoslavo o soviético) en la medida en que los pueblos tengan identidades antagónicas, tarde o temprano ese Estado colapsa. Si bien “Zbig” advertía que, lo que quedaba de Rusia debía a su vez dividirse en tres, queda la experiencia que las FFAA y pueblos no rusos apoyaron la secesión en la medida que prefirieron ser “pueblo para sí” antes que soviéticos, y los rusos – pueblo y FFAA - no se dividen entre sí mientras mantienes su identidad nacional.

Intentando ser gráficos, la cultura es el cemento que amalgama distintos componentes. Una pila de ladrillos, por bien apilada que esté, nunca será una pared mientras falte el cemento que amalgame a los ladrillos y pueda caer en el primer golpe de viento. Así, millones de individuos en un territorio determinado, hasta con un Estado que los gobierne, no serán nunca una nación mientras carezcan de esa cultura – concorde comunidad – que los unifique. Como anticipó “Zbig”, en un momento dado chocarán los intereses de los Estado-Nación con los de las Corporaciones Transnacionales. Anticipándose al choque, organizaciones como Ford Foundation ya están trabajando en el fomento del multiculturalismo como demuestran los trabajos de Charles Sykes y K.L. Billingsley, “How the Ford Foundation created multi-culturalism”, donde podemos por comparación ver el problema que significa para los pueblos de América del Sur.

Decía Simón Bolívar: “No somos ni europeos ni indios, somos americanos”. Como demostró el antropólogo brasileño Darcy Ribeiro, confirmando a Bolívar, a 500 años del descubrimiento aún no tenemos la uniformidad racial y cultural para autodefinirnos como puramente indios o puramente europeos, que aún somos “pueblos en formación”, nuestras instituciones culturales son realmente un “progreso” – en sentido nacional, no el “progresismo” importado - cuando nos hacen avanzar en la formación de una conciencia nacional común. En este sentido tenía más sentido de “progreso nacional” la Ley de Servicio Militar Obligatorio de los generales Roca y Riccieri – educar en valores nacionales comunes al hijo del indio, del gaucho y del inmigrante - que el “multiculturalismo” de Ford Foundation.

Hay así dos visiones completamente opuestas: una tendiente a la consolidación cultural, que supere las obvias diferencias raciales-sociales, y que desemboca tarde o temprano en Estados Nacionales fuertes e integrados y que aseguren la paz interna en una época en que surgen las guerras secesionistas. En la visión Roca-Richieri diferente a quienes creen que “la mano invisible del mercado” soluciona todo, la construcción de una nación no puede dejarse en manos de empresarios solo preocupados por el lucro.

Contrario a la opinión de un ex JEMGE entrevistado por el periodista inglés Andrew Graham Yooll en el diario del Dr. Verbitsky, el SMO excede lo meramente militar para estar en el campo del peligro de secesión que afronta Argentina en el futuro. Una nación puede sobrevivir aún sin ejército pero no sin cultura común, que era el objetivo del gral. Richieri.

El multiculturalismo patrocinado por Ford Foundation es un peligro para la paz. Los distintos grupos culturales, el indigenismo en Latinoamérica p.ej., de a poco irán aumentando sus reivindicaciones que solo pueden terminar en el logro de un Estado independiente pero muchas veces serán Estados fallidos desde el comienzo. Volviendo a Marx al relacionar la estructura productiva con la superestructura cultural – incluso el tipo de Estado – sería un objetivo de Ford Foundation aprovechar fallas estructurales de los Estados para exacerbar los malestares de distintos grupos culturales y llevarlos, no a mejorar el Estado sino a suprimirlo o recortarlo.

Desde la Revolución Rusa a la caída del Muro de Berlín, tanto en revoluciones de izquierda como en las nacionalistas, una característica de los nuevos gobiernos fue que reforzaban mucho más aún el Poder del Estado. Era propio de la mentalidad de esa izquierda: a) la lucha contra el Estado existente, b) reemplazar a ese Estado por uno más fuerte aún. Pero Fundación Ford busca la “izquierda sin Estado”, crear una “cultura neo-anarquista” que lleve a un callejón sin salida. Las revoluciones del Siglo XX, nacionalistas y/o socialistas, tenían como característica una muy fuerte centralización de su conducción. Independientemente de si eran o no por la vía armada, tanto Mao como Gandhi lograron conducciones fuertemente centralizadas para cientos de millones de sus compatriotas. En las propias palabras de Fundación Ford:

“Cooperación Ofrecida Áreas de trabajo: desarrollo económico; comunidad y recursos humanos; desarrollo humano y salud reproductora; derechos humanos y cooperación internacional, gobernabilidad y sociedad civil; educación, conocimientos y religión, medios de comunicación; artes y cultura.

Tipo de cooperación: No reembolsable: Otorga fondos para becas y fondos para proyectos. Instituciones de contraparte (solicitantes que califican):

Organizaciones de los países en desarrollo y en casos excepcionales a solicitudes individuales para investigación, capacitación y otras actividades”

Todo al margen del Estado.

10. Instituciones culturales incompatibles con la globalización.

Es básico de Aristóteles que “el hombre es un animal político” (zoo politikon). Al ser el más indefenso desde su nacimiento, la especie humana es más obligada a tener instituciones basadas en la Solidaridad, como por ejemplo la Familia. Y lo que distingue al Hombre, según Aristóteles, de las bestias es la evidencia de que posee un Alma racional, que es el soporte de la libertad. A mayor conocimiento mayor libertad y discernimiento. Las instituciones culturales como la Familia pueden variar al pasar de la familia grande en una economía rural a la familia nuclear en una economía industrial – cosa que los argentinos ya hemos conocido tanto por la inmigración externa desde los países del sur de Europa como la inmigración interna desde las provincias a los centros urbanos. Pero el concepto de familia basada en la solidaridad se mantiene como también el concepto de un Estado que asegure las condiciones mínimas a su familia: trabajo, techo, educación y salud.

Un mundo ultra-capitalista como busca la Trilateral Commission por ej., necesita de una masa popular que internalice anti-valores muy individualistas donde la Solidaridad hacia los más débiles no tenga el menor espacio. Así el paradigma del individuo en este tipo de sociedad es el egoísta por naturaleza que solo busca su progreso material y sin obligaciones respecto al Estado o la Familia. Muchas de las instituciones culturales que propicia Fundación Ford
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buenas, me gusto encontrar los datos aqui publicados y me gusto que alguien los haga saber a la poblacion.
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