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21/10/2010

 

En esta hora de pena...  

Tal vez nos cruzamos el 25 de Mayo en el acto de la Multisectorial de Capital.
Acompañabas a los tercerizados que pedían dignidad en su trabajo.
Y a los despedidos, que pedían trabajar.

Por Juan López

Sabemos quien apretó el gatillo, quienes pusieron las balas y quienes se enriquecen con la rapiña de la dignidad del trabajo.
Son los mismos que apoyaron el golpe de 1976, que lo gestaron o se borraron, pero que se enriquecieron con las privatizaciones y que siguen asociados al saqueo de nuestra patria.

Dirigentes impúdicos de tan ricos. Y un pueblo tan golpeado... Que nos sigue dando hijos maravillosos, como vos, Mariano. Que estudiabas y laburabas y militabas y tenías esa valentía de cada día, de ser solidario y construir. Una valla insalvable para los alcaguetes de Inglaterra. Una valla que los cipayos debían derribar con sangre. Y fue la tuya, compatriota. Es difícil repetir aquello de que por la alegría luchamos y vamos al combate, cuando nos invade así la pérdida, la tristeza.

Mariano Ferreyra tenía 10 años de militancia acumulados a pesar de sus cortos 23. Empezó siendo casi un nene. Con apenas 13 fue elegido delegado en la escuela en la que estudiaba. Apenas pudo se sumó a las filas del Partido Obrero, el mismo con el que hoy se acercó a apoyar a los trabajadores ferroviarios tercerizados.
Metalúrgico de profesión, había hecho un curso en la municipalidad de Avellaneda para
tener un oficio, le contó a Clarín.com Norma Giménez, otra militante del Partido Obrero como él. Aunque estaba desocupado, Mariano buscaba trabajo en lo suyo en un intento por pagar sus estudios universitarios. Cursaba el CBC para seguir la licenciatura en Historia. Hijo de una docente, vivía a pocos metros de la escuela Simón Bolívar. Mariano vivía con sus padres y su hermana menor en Sarandí, Avellaneda y aún extrañaba a su hermano mayor, casado, que ya no vivía con ellos. El joven había llegado hasta Avellaneda para apoyar a los trabajadores que reclamaban ser incorporados a la planta permanente del servicio de trenes, como en su momento participó del corte del Puente Pueyrredón cuando asesinaron a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, los manifestantes que murieron en la llamada Masacre de Avellaneda. Además, había colaborado con comedores sociales y organizado varias marchas y movilizaciones estudiantiles. En el 2006, intentaron evitar el desalojo de la ex fábrica Sasetru ubicada en Sarandí, la localidad que hoy está de luto por su muerte.

La Resistencia Patriótica te promete, que tu muerte no ha sido en vano.
La lucha contra el invasor, es casa por casa.

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